La idea que se convirtió en Tribu

Si pudiéramos describir a Nativa Fest más allá de los módulos, ferias y producciones, diría que Nativa es la idea que nació en la mente de unos amigos y creció en el corazón de todos los involucrados en el proyecto. Esta historia no es lineal; tiene lo hermoso de un emprendimiento y la potencia de un corporativo.

La idea, que empezó como una propuesta de una conocida de Andrea con un simple «¿y si pones tu propia feria?», hoy tiene claramente tres verticales de producción y un sinfín de ideas que son posibles de ejecutar, siempre pensando en cómo pueden darles más espacio y visibilidad a los emprendedores que forman parte de lo que ellos llaman «la tribu Nativa».

En 2023 iniciaron con la propuesta de Plan A. El nombre era un juego entre ser el único plan de acción y Andrea, fundadora y gerente de Nativa Fest junto a su esposo José, encargado de la producción y el montaje. Se sumaron al equipo Marlon, encargado de marketing y comunicación, y Romina, quien sembró la idea y estuvo, en principio, encargada de la logística de los módulos de la primera edición itinerante.

El nombre terminó siendo Nativa Fest porque, aunque el plan seguía siendo el único en acción, deseaban algo que tuviese un significado ligado a sentirse propio de un lugar y poder conectar con esta idea. Así nacen el nombre y su eslogan: Nativa Fest, «Conecta con lo auténtico», frase que lleva cada producción como parte de su ADN.

La primera prueba y nos lanzamos al ruedo

Ya con la idea, el equipo y las ganas, la primera semana de diciembre de 2023 inicia el montaje de la primera edición de la feria. El lugar asignado: el Parque Francisco de Miranda, en Miraflores, una locación poco conocida, pero no imposible de levantar.

«Cuando estás empezando te dan un lugar un poco difícil a ver si pasas la prueba. Nosotros la pasamos», comenta José, quien desde ese momento se encarga de toda la parte que representa el montaje de cada feria, ya sea itinerante, retail o corporativa.

Recuerda que la primera noche, antes de que llegaran los emprendedores, pernoctó en el espacio, aún vacío, con solo los módulos e instalaciones, los nervios y la ansiedad a tope, pensando en cómo sería todo durante los días de operación. Para él, esto era una prueba de fuego.

«La satisfacción de ver el viernes en la tarde todo armado, el movimiento, la gente, es algo que no se puede describir porque sientes que hiciste el trabajo bien», evoca con entusiasmo José.

Nativa pasa con éxito su primera itinerante y entra al mundo retail con tres plazas activas en centros comerciales de Lima: Mall del Sur, Plaza Norte y Rambla Brasil, con más de 30 módulos operativos y un equipo comercial andando. El proyecto toma dos ramas de acción y planifican una nueva feria itinerante, esta vez, edición verano.

Estrategia y aprendizajes

Para la edición de verano, en febrero de 2024, hubo puntos de mejora con respecto a la primera itinerante y también aprendizajes y contactos que hoy siguen dando frutos.

«En esta oportunidad tuvimos mejor aprovechamiento del espacio, punto a favor. Lo que no habíamos tomado en cuenta era el sol y eso lo tuvimos que resolver al momento, punto para aprender», afirma mientras recuerda cómo tuvieron que ir «tejiendo» una especie de techo para que el sol no afectara a los emprendedores.

De esta segunda edición surgió el contacto con Carolina, de Cafecito Routes, para las ferias Café para Todos, con quien llevaban siete ediciones como coproductores; en palabras de José, «una más espectacular que la otra».

Con Café para Todos han realizado seis ediciones en Lima y una en Arequipa, esta última con un tiempo récord de montaje, ya que, al terminar la feria en provincia, debían iniciar el montaje en Lima. A pesar del corto tiempo y el pronóstico de «esto es imposible», ambos eventos se realizaron a tiempo y a casa llena.

¿Si pudieras decir cuál es el hito de la coproducción de Café para Todos?

El back to back, Arequipa-Lima, fue una locura. Sí, nos decían que nadie lo había hecho. Bueno, seremos los primeros. Sin embargo, la edición de Arena I puedo decir que ha sido el punto más alto. Pasamos de un espacio pequeño a más de 3.000 m² y logramos tener el espacio lleno, a pesar de que la ubicación no tiene un flujo cotidiano de personas. O sea, el que baja a la Costa Verde es por una razón.

Punto de quiebre y no perder la fe

Para mediados de 2024, la tribu estaba atravesando un momento de inflexión. Del equipo inicial de cuatro personas, solo quedaban dos y el equipo comercial que estaba a cargo de los módulos; sin embargo, este último también estaba funcionando con resultados muy al ras de los gastos.

«La paciencia es fundamental. Estamos en el primer año y al principio no les va perfectamente bien a los negocios. Era que si ya veníamos poniendo el 100, bueno, le ponemos 200, pero tiene que funcionar».

Y bajo esta premisa se hace la primera coproducción con Café para Todos, un evento que, a pesar del desconocimiento, el miedo y las circunstancias que se presentaron en el camino, dio como resultado un lleno total y la expectativa por más ediciones.

Toda la confianza en la tribu

Nativa Fest actualmente maneja cuatro ferias retail en el interior del país y cinco en Lima. Se han realizado siete ferias de postres, dos itinerantes, siete coproducciones con temática del café peruano y una coproducción corporativa. Es un resumen en números y eventos, pero para sus fundadores la empresa es más que solo números.

«Si me preguntan qué le he dado a Nativa, pues diría que mi esfuerzo, mi vida y alma. Es curioso porque Vida y Alma son mis dos hijas más pequeñas, que han crecido en este entorno y van a cada una de nuestras producciones, y yo las he visto crecer a ellas dentro de Nativa».

Para José, los últimos tres años han sido una mezcla de aprendizaje, crecimiento y exploración, ya que, junto a Andrea, habían vivido la cara de las ferias desde quienes venden el servicio y la experiencia a los emprendedores, pero como empleados de una productora. Posteriormente fueron emprendedores, cuando crearon Empápate, y ahora son ellos quienes producen la experiencia y acompañan en el proceso.

Es por esto que a sus emprendedores y colaboradores los llaman tribu, porque más allá del servicio y el espacio, se esfuerzan para que la experiencia sea enriquecedora.